Les damos la bienvenda a un mundo lleno de historias

¿Y qué mayor misterio hay entre el cielo y la tierra, que el de viajar por las entrañas de ese monstruo verde y marrón que llamamos DELTA? Un solo organismo, inabarcable y complejo, que crece inexorable entre aguas color tierra, y tierras que no son más que agua detenida. La bestia eterna, con pelos de junco, huesos de tronco, sangre marrón y carne verde.

Nadie vuelve igual de las islas. Allí, en un descuido por el monte, con un golpe de viento enredado en las arboledas, en un remolino de sudestada, se descorre, al menos por un instante, el velo de la lógica humana, y se vislumbra, ominoso, incomprensible, el terrible paisaje de la realidad.

El MONTE se sonríe con desprecio ante el machete, y el pasto ante la cuchilla de la máquina. No importará cuánto hinques el remo, ni qué fuerza prodigues a la hélice; el monte absorberá tu carne, y el RÍO se llevará tus huesos.


Y cuando te hayas ido, mortal, no quedará en mí ni siquiera la cicatriz de tu recuerdo

Misterios de río - Gustavo Daniel Ripoll

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¿Y qué mayor misterio hay entre el cielo y la tierra, que el de viajar por las entrañas de ese monstruo verde y marrón que llamamos DELTA? Un solo organismo, inabarcable y complejo, que crece inexorable entre aguas color tierra, y tierras que no son más que agua detenida. La bestia eterna, con pelos de junco, huesos de tronco, sangre marrón y carne verde.

Nadie vuelve igual de las islas. Allí, en un descuido por el monte, con un golpe de viento enredado en las arboledas, en un remolino de sudestada, se descorre, al menos por un instante, el velo de la lógica humana, y se vislumbra, ominoso, incomprensible, el terrible paisaje de la realidad.

El MONTE se sonríe con desprecio ante el machete, y el pasto ante la cuchilla de la máquina. No importará cuánto hinques el remo, ni qué fuerza prodigues a la hélice; el monte absorberá tu carne, y el RÍO se llevará tus huesos.


Y cuando te hayas ido, mortal, no quedará en mí ni siquiera la cicatriz de tu recuerdo

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